La manada despide al cuerpo del felino que partió, pero saca las garras para defender su memoria

*El viernes 22 de mayo queda suspendido en la memoria.*

Se detuvo el día cuando en los noticieros aparece la foto de nuestro hermano Mauri. Resultó ser él quien moría producto de la detonación
inesperada del artefacto explosivo que portaba. Atacaría la escuela de Gendarmería, carceleros que hacen de la tortura un trabajo.

Eran cerca de las tres de la tarde cuando a nuestro hogar llegan los carros de la prensa, deseosos de obtener alguna imagen, ojala una lágrima de dolor o la condena pública. En ese mismo instante son allanadas dos
casas más del barrio, “Cueto con Andes” y la Okupación “La Idea”. En esta última el operativo es dantesco. Un grupo de asalto, francotiradores, helicópteros, todos los juguetes nuevos para el show en pleno centro de santiago.

La casa es destruida y lxs compañerxs son detenidxs, trasladándolxs a una
unidad de la policía de investigaciones. Son filmadxs, desnudadxs y
amenazadxs. Si no cooperan con la investigación, les harán ver las
fotografías del estado en el que quedó el cuerpo de nuestro hermano.
Entendemos esto solo como una técnica más de la morbosidad del poder, no
nos sorprende ni lo lamentamos, solo reafirma nuestro más profundo
desprecio hacia ellos.

La policía, en su afán de obtener resultados, ingresa a la casa un
recipiente con pólvora. Continúa el circo.
No queremos apelar al montaje como defensa política, pero lo innegable, lo
real y ajeno a toda discusión es que técnicamente la pólvora fue
introducida por la policía. Es tal el nerviosismo por parte de los
guardianes del poder, que pese a ese hecho (que jurídicamente es detención
automática) lxs compañerxs son liberadxs con el paso de las horas, tres de
ellxs (argentinxs) quedan con firma diaria, su permanencia en el país
depende exclusivamente del ánimo de los fiscales.

Paralelo a ello, en medio de toda tensión, la policía cierra nuestra calle
con huinchas de seguridad, se acordona el área y se parapetan en los
alrededores. El allanamiento a nuestro hogar era inminente.

*Con el pecho hinchado, el rostro cubierto nos pusimos en guardia…*

Decididxs a hacerle frente a la represión, nos amotinamos, asumiendo que
quizás, lo que podíamos hacer era simplemente un gesto. Nuestro discurso
de años cobró sentido sin dudarlo, los espacios se defienden, no se ceden,
no se abandonan, asumiendo todas las consecuencias que de nuestro acto se
pudieran provocar.

Aquí queremos detenernos un momento, es importante reflexionar sobre lo de
hacer frente a la represión o no, sobre como hacerlo. La vida corre
vertiginosamente, con una urgencia por tomar posiciones, es fácil a veces
sucumbir ante la vorágine y no medir con el suficiente peso los obstáculos
a los que nos vemos enfrentadxs a diario. La convicción con la que nos
enfrentamos ese día, lo teníamos claro, no impediría ni por un momento el
ingreso de las fuerzas represivas, pero que estaba realmente en juego?,
nada más que nuestra moralidad, nada más que el peso real de nuestras
posiciones ante el mundo, el cómo nosotrxs enfrentáramos ese momento,
también determinaría la respuesta de lxs compañerxs afuera.

La opción más sensata, desde la racionalidad impuesta, que no tiene ni
principios ni moral más que la comodidad y el temor, era abandonar la
casa, poner a resguardo nuestra integridad, nuestra “libertad”, nuestras
vidas, pero no lo hicimos. Si Mauri hubiese tomado aquel camino, si se
hubiese dejado seducir por la vida cómoda del capital, hoy estaría vivo,
divirtiéndose, en éxtasis con las efímeras felicidades que se ofertan.
Pero está muerto. Murió en guerra con lo existente, optó por el camino más
difícil, hizo de cada parte de su vida un combate.

Hay que entender que ninguna acción en sí misma genera la caída del
capital, ni parapetarse en un techo, ni parar una biblioteca, ni portar
una carga en la mochila, eso no está en cuestión. Es el sentido que motiva
las acciones lo que genera una ruptura con la sociedad sustentada en la
explotación y el poder. No vivimos esperando un futuro ideal en donde
poder concretar nuestros sueños y anhelos. Aquí y ahora, en cada pequeño
o espectacular acto de revuelta recuperamos nuestras vidas. Lo irónico es
que las recuperamos aún cuando se nos vaya la vida en ello.

Mientras todo este análisis se condensaba en nuestras cabezas, que a esa
hora ardían, compañerxs solidarixs, nos apoyan desde afuera. Nos envían
fuerza y se enfrentan a la policía y a la prensa, registrándose los
primeros detenidos. En apoyo a los voceros del poder, carabineros
interviene, lanzan gases y agua tóxica. Entre lxs compañerxs les hacemos
frente, pese a ello, logran dispersar a lxs solidarixs quedando solo la
policía en el sector.




*Cae la noche, los guardianes del capital y sus voceros se alejan…*

Los compañeros se acercan a la casa, tomándose la calle. Por primera vez
en el día podemos estar todxs juntxs, podemos conversar y sentir las manos
de nuestros cómplices. Emocionadxs vemos desde el techo a la gran cantidad
de hermanxs que nos hacían compañía, sentíamos su presencia con mucho
afecto. Es ahí donde recién algunos son concientes de la partida de
nuestro hermano Mauri, algunxs lloran, se abrazan y nos gritan algo que
todos pudimos sentir sin dudar “NO ESTAN SOLXS” y no, no nos sentíamos
solos.

Avanza la noche, el frío cala los huesos, se colectiviza comida, se
prenden las primeras fogatas y se escucha la música que a Mauri más le
gustaba. Nos traen alimentos. A esa altura las paredes del barrio son
rayadas con consignas de apoyo a nuestro hermano.

De improviso nos avisan del arribo de comitivas policíacas. Nuestrxs
hermanxs de afuera, deciden no esperar, se inician las barricadas. Juran
no abandonarnos, cumplen su promesa a cabalidad. Gritamos por Mauri todxs
juntxs, hacemos del profundo dolor que nos destroza, una llamarada contra
la autoridad. El fuego se expande por el barrio.

Nuestros ojos no alcanzan a dimensionar lo que ocurre allá afuera, solo
escuchamos los gritos, el ruido del enfrentamiento y olemos el humo.

La policía lanza su carga de gas y agua, aún así no decide atacar
directamente a la casa, ni a nosotrxs que desgarrábamos nuestra voz
gritando, con la piel helada, con los ojos hinchados. La brisa nocturna da
cuenta de la cantidad de horas que llevamos en tensión, el cuerpo pesa
como una mochila gigante.

Con el paso de los días podemos analizar que carabineros decidió no entrar
a nuestro hogar, no reventarlo y destrozarlo como a las otras casas, solo
como una jugada estratégica… nos guardan quizá para algo mayor.

Pero la decisión de no atacarnos abiertamente a nosotrxs, no se hizo
extensiva a nuestros compañerxs que solidarizaban afuera. Sobre ellxs
cargaron con todo. La bestia policial quería sangre y utilizó a su haber
todo lo posible, aún así nuestrxs hermanxs no se amedrentaron, a pesar de
la diferencia numérica, se hicieron sentir en todo el barrio, levantando
barricadas, cruzando autos en las calles, desatando su furia.

El cerco policial es superado con la estrategia de dividirse, expandiendo
así la revuelta. Se atacan instituciones del capital, mientras el barrio
recibe la odiosa presencia de las distintas policías.

Para la cacería de nuestrxs compañerxs no escatiman esfuerzos, golpes,
atropellos y disparos, nada faltó…contabilizándose más de una decena de
detenidxs, cuyos rostros rebelaban la dureza del operativo. A todxs ellxs,
un abrazo fraterno, un sincero saludo por la entrega, por el apoyo dado y
la fuerza enviada. Nos será imposible olvidar todos los ojos que se
encendieron al clamor de las fogatas y barricadas, como tampoco se apaga
en nuestra memoria el ruido de los gritos de apoyo. Mauri estaba con
nosotrxs, corriendo y riendo entre todxs esa noche, a ratos abajo en la
calle, levantando barricadas o desde el techo con el corazón en llamas, en
esa eterna noche que aún permanece incandescente en la memoria.

Durante la madrugada, carabineros intenta ingresar por casas y edificios
vecinos, al no poder concretarlo, personal de la SIP fotografía nuestro
hogar, desde distintos ángulos.

Los primeros rayos del sol, nos permiten observar el estado en el que
quedan los alrededores de la casa. Vivimos una mañana que no creímos que
llegaría…al abrir nuestro hogar pudimos compartir con lxs hermanxs que aún
nos hacen compañía, todavía afuera ardían las fogatas.


*La despedida del cuerpo del compañero Mauri…solo de su cuerpo*

La despedida del compañero anarquista (o “aspirante a anarquista”, como
burlonamente le gustaba definirse) fue numerosa y emotivamente combativa.
Centenares de encapuchadxs vestidxs de negro copaban las calles. La
policía a distancia nos vigilaba sin dar tregua, desde cerros lejanos nos
filmaban y apuntaban con armamento de guerra.

Salimos en marcha desde casa de Mauri hacia el cementerio. Los buses
contratados sucumbieron ante el miedo. La madre y el hermano de Mauri se
comportaron innegablemente a la altura de las circunstancias, caminaron
con todxs nosotrxs, el cansancio y el dolor no contaba en ese momento.

A pesar del dispositivo desplegado con la finalidad de amedrentar,
nosotrxs y lxs compañerxs enfrentamos decididos ese momento. Queremos
despedir con honor el cuerpo de un guerrero, pero asumiendo que lo que se
ha ido es solo un cuerpo, solo carne inerte, su energía, su fuerza
creadora y destructiva, hoy se mezcla con nosotrxs de mil formas más.

Durante la despedida, hubo gente que tomó la palabra, algunos leyeron
poemas y despedidas íntimas y hubo otrxs, que con el eterno afán de
figurar y sacar partido de un duro momento, alzaron su voz solo para
cortar el silencio con incoherencias, con supuestos pensamientos de Mauri,
que solo son tergiversación de sus ideas, que nada tienen que ver con lo
que el compañero pensaba y hacía y por lo que finalmente murió.

Esto se hace extensivo a saludos y comunicados que se difunden por
Internet, en donde más se hace alusión a proselitismo político que a las
ideas que nuestro compañero empuñó.

Aquí hay que ser claros, no dejar espacio a la duda, Mauri era un
antisocial, se puede estar de acuerdo o no, criticarlo o apoyarlo, pero
siempre teniendo como perspectiva las ideas de él y no lo que creemos que
pensaba o lo que se dice que pensaba, solo así se respeta a un compañero y
tiene allí completo sentido su muerte.

El compañero entendía esta sociedad y cualquiera que se pretendiera
construir como la materialización del poder, como la negación de la
afinidad y la libre asociación, como la anulación de la autonomía
individual. Pretendía la destrucción de la civilización y la vuelta a la
vida salvaje. Se definía vegano y regía su vida bajo principios de la
liberación animal, siempre desde un carácter revolucionario y no
compasivo. Odiaba a muerte las posiciones plataformistas y amarillas, a
los bomberos de la revuelta y a quienes creían en un etapismo en la lucha
contra el capital.

La lucha no la centraba en una falsa afinidad con otro explotado, serían
sus sentidos, acciones y complicidades los que generarían la hermanación y
la afinidad.

*Que el dolor no apague la rabia, que inflame todo germen de autoridad*

Ese era, ese es nuestro compañero, nuestro hermano y no aceptaremos más
barro sobre sus ideas, sus gestos y vida. Con él compartimos odios,
rabias, encuentros y desencuentros, es nuestro hermano, no una consigna,
no un rostro frío tras el parte policial, es vida aún ahora, no aceptamos
su muerte, nos rebelamos a ello aún a costa de la estabilidad emocional.
Mauri está aquí, dándonos fuerza en esta dura batalla, que tantas veces
creímos lejana.

Han pasado los días y la tensión permanente no nos ha dado un momento de
intimidad para llorarlo como se merece, tenemos sobre nosotrxs el peso
constante de ser allanadxs, detenidxs, torturadxs, aplastadxs bajo
sentencias que solo buscan secarnos en la cárcel o en la soledad del
deserción de la guerra.

El dolor nos parte el corazón como un latigazo de hielo pero aquello no
puede inmovilizarnos, eso buscan, con ello habrán ganado, nos habrán
vencido. La muerte golpea y abraza nuestra realidad, a ratos desarma
nuestros proyectos y desestabiliza nuestros pasos pero a la vez y en una
dimensión esquizofrénica, nos da fuerza, nos obliga a levantar la cabeza
para no traicionar a nuestro hermano, para no traicionarnos a nosotrxs
mismxs. La lealtad a nosotrxs y a él, aún a costa de nuestra armonía
espiritual.

La locura nos saluda desde el precipicio, la cárcel nos espera ansiosa, la
muerte se ha llevado a un felino de nuestra manada y la comodidad hace
rato camina de la mano de muchxs que creímos con nosotrxs. Todos esos
caminos inflaman nuestro desprecio y a la par iluminan la senda
insurreccional que elegimos, sí, léanlo bien, así nos definimos.

Mauri nos habló hace días sobre despertar al guerrero que vivía en él,
eso, creemos, es lo que debemos hacer todxs, apegadxs cada uno a sus
propias convicciones y acciones, pero hacerlo, no dejarse avasallar, ni
por el llanto, ni el dolor, ni la rabia, ni los enemigos de mil colores
posibles.

Solidarizamos con los detenidxs que ya se registran y con los que
prontamente engrosarán las listas de prisionerxs, de rehenes del estado y
el capital.

Enviamos un saludo fraterno y cómplice a nuestro hermano secuestrado en
las mazmorras del poder, que hace años juró estar con nosotros, codo a
codo enfrentando un momento como este: estuviste, no te olvidamos. Axel
Osorio tú también estás aquí, al parecer pronto algunos podremos por fin
abrazarte….

Compañerxs: a estar atentos y no bajar la guardia. la guerra social esta
desatada y exige nuestro mejor desempeño.




“Y mis acciones al dormir se encaminan en que mañana al despertar, romperé
con la rutina y en la acción individual con el pecho como piedra, hinchado
por la destrucción de ésta y de cualquier sociedad….
Hazme un favor: procura que viva la anarquía”.
Mauricio Morales


Centro Social Okupado “allanable” y Biblioteca Sacco y Vanzetti
Santiago. Chile
Mayo de 2009




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